Sobre controles de precios e inflación

Control de precios e inflación.

Colaboración de Juan Amondarain.

A raíz de los anuncios del Ministerio de Producción y la Secretaría de Comercio de la Nación para controlar los precios de la carne a través de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, ha surgido un debate en torno a la efectividad de este tipo de controles tanto para controlar los niveles de precios como para detener el avance de la inflación.

En primer lugar, para reducir la ecuación resulta más prolijo eliminar de todo este análisis a la palabra inflación, la cual es siempre un problema puramente monetario y cualquier tipo de medida heterodoxa que quiera contenerla no requiere mayor atención. En la historia reciente y antigua hemos podido observar fracaso tras fracaso de las prácticas de controles de precio, ya sean estas laxas o severas.

El plan actual del gobierno es controlar al último eslabón de la cadena por su supuesta alta rentabilidad, las cadenas de supermercados y las carnicerías, aparentemente de manera laxa, haciéndoles publicar en Internet los precios de las carnes y controlando los precios en los carteles. Laxa o no, cualquier medida para controlar precios está condenada a fracasar porque lo que generará en el corto plazo será una menor cantidad de carne puesta a disposición de los consumidores.

Para entender por qué el precio de la carne es tan alto hoy superando su incremento a los niveles de inflación hay que remontarse a 2007 cuando Guillermo Moreno empezó a dificultar con trabas e impedimentos a los exportadores de carnes para “cuidar la mesa de los argentinos”. Al hacer esto, el secretario de comercio desincentivó la producción de ganado y a lo largo de los últimos 8 años se redujo la cantidad de cabezas de ganado en el país, logrando que hoy la oferta de carnes sea menor y su precio mayor.

Ni Moreno ni ninguno de los que quiso limitar la exportación de carnes parece comprender que los cortes que se exportan no son los que masivamente consumen las familias argentinas. Sin restricciones a la exportación, los cortes que se colocan en el mercado internacional arrojan una rentabilidad alta que aumenta la producción de ganado. Pero al no exportarse la res entera, aquellos cortes que no se colocan en Europa, Asia y Norteamérica son ofrecidos en el mercado local a precios menores porque la cantidad ofertada de estos en las carnicerías locales es mayor. Por otro lado, el frigorífico no calcula recuperar el costo del ganado y obtener rentabilidad solo por sus ventas en el mercado local sino que la parte más rentable está en los cortes exportados. De esta manera se podría entender que quienes compran lomo a altos precios en Europa están ayudando a que la tira de asado se pueda conseguir a un mejor precio en la carnicería de la esquina.

La medida que tomó Moreno en su momento, poniendo trabas a las exportaciones, ni siquiera es una alternativa hoy porque los niveles de exportación de carne en Argentina están históricamente bajos cercano al 7% cuando en promedio siempre fue 20%. Pero es un buen momento para abrir el mercado para que cualquier producto sea intercambiado libremente, lo que tarde o temprano terminará beneficiando a los consumidores ya sea por lo expuesto en el párrafo anterior o por el libre ingreso de productos que compitan con los nacionales.

Informe de la Comisión de Economía

Ref.: “La salida del default y el acuerdo con los holdouts”.

El dictamen que ya cuenta con media sanción de la cámara de diputados parece ser el mal menor frente a la situación de default en la que se encuentra nuestro país luego de agotadas las instancias judiciales en Estados Unidos de acuerdo a los términos y condiciones establecidas en los canjes de 2005 y 2010 y sus respectivas normas.

La emisión de aproximadamente 12500 millones de dólares servirá para poder cancelar las sentencias judiciales firmes y poder reiniciar el pago de los intereses atrasados desde la suspensión de pagos dispuesta por el Juez Griesa.

Las condiciones de emisión que todavía no se conocen implicarían bonos con plazos que van desde los 5 años a los 30 años. Se presume que la tasa nominal de emisión será de aproximadamente 7,5% anual en dólares.

Bajo las actuales circunstancias internacionales, el acuerdo es conveniente pero caro pero resulta mejor que dejar que sigan corriendo los intereses de mora y la posibilidad de que la deuda reestructurada en los respectivos canjes no aplique la cláusula de aceleración que implicaría un problema mayor al tener que reestructurar nuevamente la totalidad de la deuda defaulteada en 2001/2.

Debilidades

La falta de un plan fiscal consistente que permita vislumbrar un esfuerzo fiscal mayor condiciona el precio del endeudamiento imponiéndole una prima mayor a la emisión de bonos. La falta de un preacuerdo con el Fondo Monetario para que permita la aplicación del artículo IV del Acta Constitutiva es otra señal que impone una prima de riesgo mayor al no haber compromiso internacional en materia fiscal. El desequilibrio monetario evidenciado por el aumento de los pasivos del BCRA condiciona la emisión de títulos dado que en perspectiva el resultado cuasifiscal del BCRA se pagará con bonos nuevos o con drenaje inflacionario. Creer que el arreglo con los Hold Outs implica una afluencia de capitales hacia nuestro país es inocente. Estamos en un contexto internacional de salida de capitales desde emergentes hacia economías desarrolladas. Los capitales para Argentina serán caros y escasos. Sustituir el financiamiento monetario de otros pasivos monetarios por la emisión de deuda sin un escenario de disminución del déficit fiscal implicaría un atraso cambiario.

Mariano Fernández
Vicepresidente de la Comisión de Economía.